Ese Jueves, 20 de febrero, me levanté como siempre con muchas ganas de ir al baño, estaba en la semana 39 y un día, quise orinar pero un chorro se precipitó antes de empezar. Estaba claro, había roto aguas...
Luego de un baño, buen desayuno y las indicaciones de mi Comadrona (maravillosa profesional) salimos al hospital porque seguía eliminando liquido poco a poco, no fue de un solo golpe como normalmente le ha pasado a muchas mujeres.
Luego de estar todo el día intentando comenzar el proceso de parto, con cero dilatación y con unas contracciones horribles el médico nos recomendó una cesaria. Si, la verdad es que con nueve meses pensando en mi parto fue todo como no me lo imaginaba, pero fue así y estaba apunto de darse el momento de mirarnos por primera vez mi bebé y yo.
Leo estaba afuera, muerto de los nervios y yo adentro conversando con la anestesiologa de lo bella que es Venezuela y de los años en que ella viajó a mi tierra porque sus padres vivieron muchos años allí (un poco surrealista el cuadro).
Y de pronto lo veo como lo alzan se lo llevan rapidamente a revisarlo y en menos de cinco minutos lo tenía tranquilito al lado de mi cabeza mirandome y yo a él... sin palabras, como si siempre lo hubiera visto, como si lo conociera de años, de pronto me piden que me despida porque en ese momento se lo entregarían a Leo para que me esperaran en mi habitación mientras me terminaban de reparar.
Aquí comienza esta nueva historia de Nicolás, Leonardo y yo. Una larga y seguro hermosa historia.
PD: aquí podrán ver el reportaje fotográfico de la historia...
11 de marzo de 2009
¡Por fin... Ya está aquí Nicolás!
el miércoles, marzo 11, 2009 Escrito por La rusa Joropera
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




